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Respuesta al drama Sangre como flores,

LLANTO DEL SIGLO POR
FEDERICO GARCIA LORCA

Esa noche en que el viento o el olvido
cortaba con sus filos tu memoria
acaso viste dibujarse un rostro:
tu gesto moro, tu perfil gitano...
No lo reconociste:
entre los juncos y la baja tarde
¡qué raro que te llames Federico!

Pero, vega florida,
oooooooooooes decir valle y cielo,
se bebieron tus ojos ...
alfanjes de la noche eran los ríos
teñidos con la sangre de las flores:
tus adelfas, tus nardos,
oooooooooooootu corazón dolido,
y hasta la buena luna
-que abría sus corolas por mirarte.

Despertaste a la sombra de un olivo
junto a las madreselvas pensativas.
Entre el aire y la tierra alumbró tu alma.

(Abandonado en roja duermevela
candelas fue tu pecho entristecido
mientras eras perfume de la tarde.)
atuq az-zâlab

VII. JM Arguedas: homenaje debido

ELEGÍA DE LAS PIEDRAS
(Rumi-kunap willa-hayllin)
"Toqué las piedras con mis manos;
seguí la línea ondulante,
imprevisible como la de los ríos,
en que se juntan los bloques de roca.
En el silencio, el muro parecía vivo,
sobre la palma de mis manos llameaba
la juntura de piedras... bullía...
-Puktiq yawar rumi!- exclamé:
-¡piedra de sangre hirviente!"
LOS RÍOS PROFUNDOS
a Benjamín y a Héctor, en qué ríos...
oooooooooooooooooooooo
Desde el sílice antiguo, innumerable,
el que frotan los vientos
oooooooooooodel inicio del tiempo,
el que lamen la lluvia y los meteoros,
el que sombrío alcanza
oooooooooooosus escamas al sol,
vienen la rocas vivas
cumpliendo su goteo,
oooooooooooosu desgrane de sal,
su silenciosa entrega en los torrentes,
ooooooooooooen los riscos sin sol,
en la tiniebla densa de las tardes
que han sido y que serán por los jamases
más lineales que nunca entre los mundos
que navegan en silente derrota...

Desde antiguo amanecen y se acercan
ooooooooal cielo perforado y sostenido
por el canto sutil de la calandria
o se abisman en gozo dolorido
hacia las aguas vivas
oooooooodel proceloso mar,
o a la maraña densa de las grutas
que lloran sus cristales en la entraña
más viva aún que el latido del día,
oooofirmes en su puntual asimetría
de secretos espejos que gobiernan
la concreción simétrica del mundo...
sueltas en su apagado, humilde curso
del agua que acaricia, transparente,
la más humilde aún
oooooooooooooocama de guijas
-colorida y traslúcida-
oooooodel arroyo sutil
oooooooooooopretioso ed casto...

O firme y suelta a la vez
ooooooooooooen la candente
lava que baja airada la montaña
para grabar los vientos nunca escritos
en la blanda arboleda o en el alma...
Discreta y grávida
oooooooooooooolágrima de tierra
que forma en su dolor simple ladera
de magma visceral de la montaña,
donde muere de sed el pedernal
oooooooooooooooen el torrente
que trisca dulce el pez en la corriente...

Galga de peñascal o simple canto
rodado de las playas de granalla,
peña fundamental que alza su aguja
para enhebrar jirones del ocaso...
ooooo recuesta su mole delicada
en sustratos de lajas de pizarra:
oooocenicienta, labrada y dúctil piedra
horadada de lluvias y de ausencias...

Y también esa piedra cristalina
que alumbra en las entrañas de los cerros:
ooooooocarbunclo, corindón, rubí, zafiro
o jacinto, esmeralda... y la turquesa,
ooooque nos miden la vanidad humana...

O sus formas opacas: piedra ciega,
piedra de alumbre, piedra de amolar,
ooooooooooooooopiedra bornera,
y aún la simple piedra negra del latino
para marca luctuosa, o piedra blanca
para gloria del día y del poeta
ooooooooooooque en ellas tropezó,
o la piedra de Sísifo, en regreso
antes de este poema y aún después
oooooode su último verso, volvedora...

O la piedra sagrada que acumula
la apacheta en las cumbres solitarias,
la clavada de sol en los misterios
de los ríos secretos, memoriales
del lanzón y la clava primordiales,
la estela que fue mesa y es la puerta
festonada de báculos, serpientes
ooofelínicas tascadas y emplumadas...

(O aquella laja plana, la inocente
que se mancha de sangre en un ocaso
y acaba triturando
oooooooootodo este vasto imperio...)

Y la piedra bezoar
oooooooque anula los tormentos
y la piedra lunar
oooooooque trajo el hipogrifo
y la piedra basal del edificio
y el cálculo que hiere nuestras vísceras
o funda con los dedos nuestra ciencia...

Y la piedra rural que corta ombligos,
o aquella de la ira,
oooooooooola que silba en los aires,
o la triple y tiznada de la tullpa...
La de golpearse el pecho del hipócrita,
la que cae de la mano arrepentida,
la de manar las aguas del desierto
o la que llora sangre, la cansada...

La de espuma de mar, esa que enciende
ooooooel frío del marino en la alta noche
y la piedra angular con que sustento
oooooola virtud y potencia de una idea...
Y aún la del atanor, aquella alquímica
ooooooooooooooopiedra filosofal
que cambia al hombre en hombre,
y la que trae al alma -ya en secreto-
la caricia del junco: el chuculungo,
oooesa multicolor con la que el padre
da calma a la tristeza
oooodel hijo rezagado en los arroyos...

Todas ellas,
oooooocomo en cita de amor,
todas juntas en la unánime forma
del paisaje,
oooodel de afuera
ooooooooo-y acaso más adentro-
sustentando en columnas,
en pilares secretos, los cimientos
de este mundo errabundo, torbellino
trocado en piedra inerte por los cielos,
que llamamos amor
ooooooooopara sentir que amamos...

Piedra de soledad, mudo recado
del que pone su piedra -blanca o negra-
para marcar sus días,
oooooooooooolindar sus sentimientos,
mojonar el dolor, pircar el gozo,
honorar el honor, datar la ausencia
ooooooooooocon losa sepulcral...
y aún la romana y cruel,
ooooque lapidaria juzga y ejecuta...

Todas,
todas están regidas por la fuerza
de la única magia verdadera:
il amore che muove
oooooooil sole ed l'altre stelle...


¿Y todo lo que es, será y ha sido
ooopiedra de amor... ha de tornarse
oooen la huidiza arena del olvido...?
ooo... ... ...
Piedra de amor... arena del olvido?
oooo(Para marcar tan frágil episodio
oooo kaypim sunqullay... huq rumi hinallam...
he aquí mi corazón... como otra piedra.)

3 de marzo, a 2011, atuq az-zâlab vh

GAZALA & QASIDA

En el siglo IX, ibn Qutaybah dice en su Kitab al-shi'r wa-al-shu'ara' (Libro de la poesía y los poetas)
que la qasida tiene tres partes:
1. Nasib, apertura nostálgica. El poeta rememora los momentos felices con su amada. Encuentra el campamento, la caravana ya no está: ha sido atacada e incendiada y el poeta canta los despojos.
2. Tajal-lus, alivio de la nostalgia:
a. Fajr: el poeta declara sus armas y su nombradía.
b. Rahil: meditación de la dureza del desierto sin la tribu.
3. Madih: alabanza de la tribu.
Esta misma qasida, al tomar fines filosóficos se convierte en hikam y el nasib se independiza en la amorosa gazala. No sé hasta qué punto he logrado aclimatarlas al castellano de América...

gazala del amor oscuro

Si has excavado siglos y milenios
frente al dolor que se disuelve
en muerte ...
Si la mano está presta a la caricia
¿cómo no te restaña
si te toca?

Si excavas hacia atrás,
al horizonte
¿no se hunden acaso tus lianas
en esa línea azul que sella el día?
¿No se labran tus raíces hacia el agua
que esconde y cubre el muerto
paraje de las lágrimas?

¿Cómo no planta el día sus banderas
de silencioso amor
entre tus ramas?
¿Qué voz oculta entre el follaje
funge de odio ancestral,
¿Qué mano suelta
el veneno del ámbar
que la asfixia?

Si está pronto el amor
entre dos sauces...
¿a qué cavar la zanja
nutridora de azufres y de rocas
muertas sobre sí mismas,
en ese mismo instante
en que los aires
rozan sus frondas altas,
llenadoras?

Si está tierno el saúz,
si está con oros lleno
desde antaño,
si vibra quedo,
magnífico en el aire ...
¿a qué cerrar ceguera sobre el huerto
sólo y a oscuras
en la leve tarde?
¿a qué su luz incierta
se ha de soltar para temblar al aire?


qasida de la bruna tarde

Un manojo de frío, un viento leve,
una brisa serena en la garúa,
el restallar de ocultas tempestades
frente a la mar serena de la tarde.

Esa es mi luz. Esa es mi espada.
Para cortar las hélices del día
sólo tengo la sombra que se esconde
bajo las nubes de la noche y canta.

Suelto canto, brillor de cortaderas,
y sus palabras sueltan todo el pecho
lleno de voces que cansadas cantan
todo el viento no escrito en la arboleda.

Una brisa atrasada que se cuela
y corre y suelta tímida el perfume
que tiñe tus mañanas cuando me amas,
que aroma mis caricias cuando te amo.

De esas cosas están hechos tus ojos,
mudos testigos de las horas yertas
que dolidas de amor se acurrucaron
entres tus islas y tus montes brunos.

¿Qué se busca en la noche de la herida
sino el orbe sin fin de la ternura?
¿Qué se oculta tras el fingido velo
de la piel toda que no sea tu alma?

Insomnes, asombrados, giran lentos
los ojos afiebrados de la tarde.
Tu aroma de jengibre y de canela
ya se extiende sobre una arena blanca.

Sobrias colinas, valles demorados,
dibujaron mis dedos en tu cuerpo.
Y al estallar tu luz, una cascada
de inusitados sueños te levanta.

Allí mi muerte es tan pequeña siempre,
allí las hojas del otoño triscan
su duelo humilde por sus bronces muertos,
resuscitados en tu voz de lluvia.

Ahora alarga sus manos el otoño
pidiendo la limosna de tu aliento.
Ahora se pierde en el licor sagrado
que se ha vuelto un rumor, una agonía.

(Ya la noche se tiende estremecida

para dormirse en calma sobre el lecho
lleno de vino azul de la penumbra
donde eres tú la que dibuja el día.)
Victorhugo Velázquez Cabrera
Callao, 2008


De: Por amor al planeta.
Antología de poesía naturalista.
Ed. Sarah Ampuero de Mendizabal.
Municipalidad de La Punta, Callao, 2008.